El último acorde del piano

El hombre miró en dirección a la mujer que permaneció impasible asomada a la ventana a pesar de la terquedad del ruido. Sin perder de vista su espalda larga y descubierta que parecía brotar del escote pronunciado de su vestido de georgette, el hombre pasó con lentitud la mano por encima del brillo esmaltado y el negro rotundo de la tapa medio inclinada. Le pareció voluptuosa la suavidad de esa superficie.