Imagen tomada de Pixabay Un jab le dio casi sin fijarse, desgonzado el puño, pero certero. Más para distanciarlo que para preocuparlo. Y el Cisne Romero se fue a la lona. Y el Finadito Galíndez, como le decían ahora, que no se lo podía creer porque apenas había sido un roce, una caricia casi. Y … Continuar leyendo El lago de los cisnes
De camino al amanecer
Ella decidió echar a andar primero, pero a los dos pasos se orilló. Puso la mano en los sarmientos de un tronco. El matiz ajado y rugoso de esa otra piel le recordó la de él. Intentó sonreír. Se volteó para que él le viera ese remedo de felicidad. Él dio los dos pasos que lo volvían a poner a la misma distancia que ella de la salida del túnel boscoso. Nuevamente tiro una piedra. La vieron caer más allá de la salida.
–¡Está amaneciendo! –dijo ella alarmada, como advirtiéndole.
El último acorde del piano
El hombre miró en dirección a la mujer que permaneció impasible asomada a la ventana a pesar de la terquedad del ruido. Sin perder de vista su espalda larga y descubierta que parecía brotar del escote pronunciado de su vestido de georgette, el hombre pasó con lentitud la mano por encima del brillo esmaltado y el negro rotundo de la tapa medio inclinada. Le pareció voluptuosa la suavidad de esa superficie.
EL PRIMERO DE POCOS…
Este es mi libro. El primero de los pocos que espero publicar. No está escrito para que sea un best seller. Aunque, si acaso lo consiguiera, tampoco lo desdeñaría.
Otro perfecto asesino
“Ellos tienen triángulo” es un cuento de mi amigo escritor Juan Camilo Echeverry que da título a un libro cuyo tiraje fue apenas de diez ejemplares. Un ejemplar único para cada uno de los diez escritores que hicimos parte de esta suerte de antología de autores noveles y desconocidos. Es muy probable que, dado el ínfimo tiraje, el libro no alcance la posteridad de los clásicos. Tal vez, con buena suerte, uno de los diez termine en “El Cementerio de los Libros Olvidados” citado en alguna línea de la saga exitosa en ventas de Carlos Ruiz Zafón. Poco importa. Los diez ejemplares de este libro se terminaron de imprimir en noviembre de 2018, para cerrar un año de alegrías compartidas en un taller de escritura creativa dirigido por Janeth Posada Franco, gestora y mecenas de “Hilo de Plata” Editores. Y eso fue más que suficiente. Les comparto mi cuento publicado en “Ellos tienen triángulo”: “Otro perfecto asesino”.
Cerca del fin
El hombre que lee, sentado en la banca del pórtico del hogar geriátrico, repasa lo que le queda de la novela. Alarmado, cuenta las cinco hojas que lo separan de la palabra FIN. Como una incitación a posponer el desenlace de la trama, un ramalazo de viento pega contra las hojas y lo devuelve a la línea final del capítulo que acaba de leer.
Muñecas de biscuit – Andrés Alonso
"...Tan pronto le abrió la puerta, tía Betina se quitó las gafas como hacía cada vez que quería ver de cerca. Sin el antifaz de sus gruesos lentes verdes, el ojo apocado se hizo más patente y menos risible. Era un feo costurón que le atravesaba el ojo como un estigma. La tía había nacido con un lunar que le cubría toda la cara. El otro ojo abierto la escrutaba con recelo, desmesuradamente, casi desafiante. No la saludó. La miró de arriba abajo, deteniéndose primero en la elegancia de la pamela que ofreció colgar en la percha, luego en los pliegues de su vestido y, por último, en los botines charolados. Cuando se dio por satisfecha, tía Betina dejó escapar una media sonrisa. Le franqueó el paso. Cerró a su espalda la puerta de vitral del zaguán. Se caló las gafas sin modular palabra. Al final, le entregó la llave y la depositó en el primer escaño de la escalera en caracol que conducía al desván..."
Así. A secas…
Me llamó Andrés Alonso. Así. A secas. Acabo de cumplir cincuenta años y creo que es el momento para las confesiones: mi segundo nombre es Eugenio y soy escritor...